Un sitio llamado Huaycán de Cieneguilla

Detalle de construcción de Huaycán de Cieneguilla. | © Difusión

Escrito por Carina Moreno

Acostumbrados a recorrer solo sus centros de esparcimiento, esta vez el destino era otro: el sitio arqueológico Huaycán de Cieneguilla, un espacio que se comenzó a estudiar en la década del 60 y que tuvo ocupación tanto ichma como inca y que además forma parte de los sitios que forma parte del Qapaq Ñan.

Se trata de un centro administrativo rodeado de viviendas distribuidas según el nivel jerárquico de su ocupante. El primero reporte sobre el sitio arqueológico fue hecho por Manuel Chávez Ballón (1963) quien realizó una visita y destacó los tipos de cerámica encontrados. Posteriormente Thomas Patterson (1966) como parte de su estudio acerca de las culturas tempranas de la costa central del Perú, exploró el valle del río Lurín dejando sus apreciaciones en sus notas de campo.

En la década de los 70´s se dieron las investigaciones de Sandra Negro (1977) y Alberto Bueno (1978 y 1983). Sandra Negro, a través de su estudio de patrones de asentamiento del valle de Lurín, hizo un alto en Huaycán de Cieneguilla para entender su conformación arquitectónica, especialmente la del área nuclear, alcanzándonos una primera visión de su organización espacial, seguida por Bueno; ambos consideraron a Huaycán como el asiento urbano rural más importante después de Pachacamac, en Lurín.

En la década de los ’80 y ’90, sobresalen los estudios a nivel de valle elaborados por Jane Feltham (1983) y Peter Eeckhout (1999), asegura Giancarlo Marcone, coordinador general del QhapaqÑan - Sede Nacional.

En fechas más cercanas, Mario Rúales (2004) realizó trabajos de campo y habilitación del sitio, en el marco del Proyecto Qhapaq Ñan del Instituto Nacional de Cultura. Pero es a partir del año 2007, a través del Qhapaq - Ñan Sede Nacional, primero como INC y luego como Ministerio de Cultura, el ProyectoIntegral Huaycán de Cieneguilla, que se inician de manera permanente las intervenciones y una serie de actividades tanto en el mismo sitio arqueológico, su población vinculante, así como con su entorno paisajístico, todo de forma coordinada con la finalidad de lograr la puesta en uso social del sitio. Reconstituyendo el valor social del monumento para la población circundante.

Arquitecturas descubiertas
Los hallazgos realizados en la zona en estos años de investigaciones incluyen cúpulas o "tacitas" realizadas en piedra cuya función actualmente se desconoce. También se han encontrado frisos de barro en bajo relieve que asemejan cenefas en la parte superior de los muros, con diseños de figuras geométricas y zoomorfos, en colores ocre, rojo y amarillo. Son poco más de 24 muros los que presentan esta característica.

Se ha encontrado también una considerable cantidad de estructuras subterráneas que tuvieron usos muy diferenciados: sirvieron como depósitos, pero gran parte fueron utilizadas como tumbas.

Pero quizá el descubrimiento mayor del sitio sera la llamada tumba del Quipu Camayoc. SegúnMarcone,parte del ajuar funerario recuperado en este contexto permitió  entrever una tumba de élite de un especialista correspondiente al Horizonte Tardío (Inca). Se pudo identificar los restos de un pequeño quero inca hecho de madera con diseños geométricos incisos, un ejemplar de spondylus completo, una pequeña olla con diseños de serpiente en alto relieve y un fardo, que contenía una serie de objetos, resaltando un cesto de costurero con todo sus implementos, una valva de spondylus y, lo más sorprendente, un grupo de quipus, cada uno en forma de atado.

Este último elemento nos señala que la tumba correspondería a un quipu camayoq, funcionario inca que al parecer también fabricaba sus propios instrumentos a razón de la presencia del cesto de costurero con todos sus implementos. Aun más, la presencia de queros de madera son decarácter simbólico, que a decir de algunos cronistas, los incas los otorgaban a sus representantes en provincias, lo que  devendría que este personaje habría sido alguno de los curacas de Huaycán de Cieneguilla en tiempos del Tawantinsuyo

Una de las cosas que más sorprende es la participación activa en el cuidado y gestión del espacio. Marcone nos explica que”la idea de compartir la gestión del sitiocon las instituciones del distrito y con la comunidad en general, implica abandonar la posición de superioridad y escuchar las ideas que tiene la gente sobre su sitio. Permitir que la aproximación al sitio esté guiada por las expectativas de la gente y no por los deseos de los académicos”. Por ejemplo, se viene trabajando en la construcción de un circuito accesible para personas con discapacidad visual, que parte desde la experiencia que ellos han tenido durante la visita, sus expectativas y sus perspectivas.

Acercarlo a la gente
La puesta en uso social de los sitios asociados al Qhapaq Ñan nace de un proceso dialógico que involucra a las comunidades en la gestión del monumento.En ese sentido, la conformación de equipos ciudadanos como los “orientadores culturales”, los “emprendedores culturales”, el “equipo escolar vigías del patrimonio cultural”, el “colectivo de artesanas peleteras” y la organización de siete ediciones anuales de la Semana del Patrimonio Cultural, dan cuenta de la incorporación del tema Patrimonio Cultural en las agendas locales comunales y la participación ciudadana activa valorando al sitio como aspecto significativo en su desarrollo personal y social.

La comunidad ha entendido que ser parte del Gran Camino Inca y además contar con una declaratoria como Patrimonio Mundial es una oportunidad de desarrollo y de crecimiento para la comunidad.

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