Redacción | 25.02.2026

Arrancar el año tensando el tiempo, poniendo en fricción las visiones de otra década con propuestas contemporáneas, no es un gesto nostálgico, es una forma de provocar diálogo. La Galería ENLACE inicia su programa expositivo 2026 con Jardines Mecánicos, una muestra que no se limita a reunir obras, sino que activa un cruce entre generaciones, lenguajes y obsesiones.
En el centro está Carlos Revilla (Francia, 1940 – Lima, 2021), hijo de diplomático peruano y madre francesa, un artista atravesado por el desplazamiento y las raíces. Su formación y trayectoria lo llevaron por distintos países, estableciendo en España vínculos con el grupo surrealista y una cercana amistad con Salvador Dalí. Tras la muerte de André Breton, fue convocado por Eduard Jaguer para integrar el Grupo Phases en París, donde permaneció hasta inicios de los años ochenta. Las piezas seleccionadas —realizadas entre 1968 y 1975— condensan ese tránsito del surrealismo al realismo mágico: un universo simbólico donde lo orgánico y lo mecánico se funden sin jerarquías, cargado de erotismo, figura femenina y una desconfianza lúcida frente a las promesas de la modernidad. Revilla no celebraba el progreso: lo tensionaba.
Décadas después, Héctor Delgado (Lima, 1986) trabaja desde el archivo y el impreso, desde aquello que otros descartan. Fotógrafo formado en el Centro de la Imagen, ha desarrollado una práctica centrada en el fotomontaje análogo y la animación stop motion, además de impulsar el proyecto editorial Grumos y autopublicar Eclipse de Sol, libro finalista en ferias como Felifa y Tinta. Sus collages inéditos operan como ecosistemas donde el fragmento deja de ser ruina para convertirse en posibilidad: lo marginal se reorganiza y muta en nuevas formas de coexistencia. Actualmente trabaja en la postproducción de su primer largometraje animado, Los Hijos del Sol Negro.

Syameaz, Héctor Delgado
El tercer punto de este triángulo es el británico James Jessiman (Scarborough, 1990), escultor, docente y editor radicado en Londres. Formado en Leeds College of Art, Kingston University y el Royal College of Art, creció en una familia de anticuarios que marcó su interés por los objetos, la escasez y el coleccionismo. Sus esculturas —tulipanes y orquídeas fundidos en bronce pintado o metal pulido— funcionan como faros o portales de anhelo, atravesados por referencias que van de la Tulipomanía del siglo XVII a las teorías de Jean Baudrillard. Ha presentado series como Terraformer (2023) en Miami y Gates of Desire (2025) para Frieze Studios en Londres, y nutre su práctica con viajes de investigación que incluyen Uzbekistán y, recientemente, el Lago Titicaca. En Lima debuta con piezas donde lo floral y lo tecnológico parecen activarse por emociones humanas: el deseo como energía que transmite y reinventa.
Separados por décadas y contextos, los tres artistas comparten un mismo impulso: imaginar alternativas cuando los sistemas conocidos comienzan a fallar. En un presente atravesado por signos de agotamiento tecnológico, ecológico y espiritual, la exposición propone un recorrido que avanza del colapso hacia la transformación. Curada por Tarissa Revilla, Jardines Mecánicos no plantea una ruptura sino una transición: del cuerpo en tensión con la máquina al organismo híbrido.

Salome buys her own flowers, James Jessiman (2026)
La muestra puede visitarse hasta el 7 de abril de 2026, de lunes a viernes, de 9:00 a.m. a 6:00 p.m., en Camino Real 1123 – Piso 2, San Isidro.



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