Tinder: hablemos de sexo

El fueguito de Tinder. | © Tinder

Por Viviana Gálvez

Tinder es demasiado apasionante, peligroso, excitante y decepcionante al mismo tiempo. En Lima, pronunciar la palabra “Tinder”, el nombre de la aplicación de citas más famosa del mundo (tiene cerca de 80 millones de usuarios), puede generar miedo e, incluso, vergüenza en algunas personas (¿será la mentalidad conservadora que afecta a los limeños?). En otras personas, sin embargo, genera muchas risas. Conversamos con usuarios y usuarias* de esta aplicación para saber qué se debe hacer y no hacer en Tinder para disfrutar la experiencia al máximo.

¿Por qué Tinder?
Para quienes aún no lo saben, Tinder funciona de la siguiente manera (en su versión gratuita): ves la foto de una persona y si te gusta, aceptas (‘swipe right’) y si no, rechazas (‘swipe left’). Si a la otra persona también le gustas, tienes un ‘Match’. Al tener un Match, se habilita un chat para que puedan conversar. Listo. Todo lo demás depende de ti (y de la otra persona, claro).

La primera pregunta que surge ante Tinder es por qué se anima uno a descargar una aplicación de citas. Y las respuestas son variadas. Desde un “andaba con el corazón roto después de una relación larga” o “estaba harto/a de frecuentar siempre con las mismas personas” hasta un  “curiosidad, porque se había puesto de moda entre mis amigos”. ¿Mi caso? Traía el corazón hecho puré luego de una relación de tres años y había escuchado muchas historias sobre Tinder, principalmente, que uno conocía gente con la que podía tener sexo sin mucho trámite. (ojo: eso no significa que no haya terminado con el corazón roto después de Tinder. Es decir, ¿quién no ha terminado con el corazón roto después de Tinder?). Pero sí, buscaba actividad física sin mucho trámite. Dejémonos de hipocresías. En Tinder uno no va a conocer amigos. No es Facebook ni Instagram, y ya todos somos adultos como para llamar a las cosas por su nombre. Lo leí en el perfil de un chico (con quien no hice Match, por cierto): "Absténganse las que solo quieren amigos. ¿O es que acaso eliges a tus amigos según su apariencia física?". No puedo estar más de acuerdo. Vicente (39 años) lo dice de forma precisa: “quien explore Tinder que lo haga sabiendo el contrato implícito: sexo".

No negamos que uno puede encontrar más que un mero intercambio de necesidades físicas. Sé de parejas que se conocieron a través de la aplicación así como personas que entablaron una buena amistad. Por ejemplo, Alfredo (36 años) señala que pudo conocer personas “grandiosas” y Carolina (33 años) dice: “conocí varios chicos y con algunos mantengo una bonita amistad, conversamos de vez en cuando, hablamos de temas políticos y culturales”. Pero en líneas generales (casi) todos empezaron con (buen) sexo.

No se equivoquen. Si bien Tinder permite estar claros en cuanto a las intenciones que las personas tienen y con quienes hacen Match ‒“lo mejor de la app es que de saque ya sabes que hay algún tipo de atracción física”, dice Carlos (30 años)‒, eso no significa que sea una plataforma pornográfica. 

“Lo que menos me gustó de la app fue la agresividad. Algunas personas pueden ser ofensivas en lo que piden o buscan”, anota Beatriz (27 años) con quien también conversamos. Pamela (23 años) señala que lo que menos le gusta de la app es que “encuentras a gente que a la primera te dice para tirar o que se ponen en modo acosador intenso cuando no les respondes”. Estoy completamente de acuerdo con ellas. Hay maneras de decir y conseguir las cosas.

Sin embargo, no puedo negar que lo que más me gusta de la aplicación es la franqueza con la que se inicia la relación. “Hola, ahora quiero solo sexo contigo; mañana quién sabe” es una frase mucho mejor que “Hola, te haré creer que no quiero solo sexo pero es lo único que busco”. ¿A cuántas personas nos han estafado así en el mundo “real”? En todo caso, Ana (30 años) anota que “una relación, aún la más básica y de solo tire, necesita compromiso ‒(¿de tirar bien?)‒ y respeto”, así que no es cuestión de irnos al extremo opuesto y olvidar que al otro lado del chat hay un ser humano (con intenciones sexuales, sí, pero ser humano al fin y al cabo).  

Tinder como cualquier bar
“Tinder me parece exactamente lo mismo que ir a un bar y acercarte a alguien que te gusta. Si te acepta la conversación, hacen Match. De lo contrario, neeeeeext”, comenta Beatriz. Pero tiene unos elementos más divertidos. “Lo que más me gustó fue la forma cómo la gente se vende: las fotos, descripciones y playlists que agregan están ‒en muchos casos‒ fríamente calculados. Me gustaría poder compararlos a todos los que se venden en Tinder versus la realidad”, agrega Beatriz.

Y es verdad. Las fotos son un bacilón. Hay fotos que parecen de modelo ‒”y si es modelo, ¿qué hace aquí?”, uno se pregunta‒ y hay otras por las que te dan ganas de escribirle a la persona y decirle: “consejo de patas: cambia esa foto”.

“Lo que más me gustó fue revisar perfiles de las chicas; había de todo, era entretenido”, dice Vicente. Y Pamela coincide: “Lo que más me gusta es ver que tienes como una especie de colección de hombres [usuarios con los que has hecho Match]. Superficial, sí; pero debo decir que es bastante divertido”.

Otra diferencia entre un bar y Tinder es la facilidad de desvincularte de la otra persona. “Lo que más me gusta de la app es que puedes quitar el Match si te aburres”, opina Mauricio (28 años). Y es un buen dato a tener en cuenta. No hay que tomarse las cosas de forma personal. Si un día haces Match con él o ella y al otro día elimina el Match, ¿cuál es el problema? ¿Cuánto te has podido involucrar con una persona por un chat? “Si te enganchas a la idea de que en Tinder está lo que buscas, puedes salir lastimada”, advierte Beatriz.

Por último, Tinder brinda la posibilidad de conocer gente muy distinta a uno y que coincide solamente por el área geográfica (uno delimita la zona de búsqueda). Asimismo, da mayor libertad para conversar. “Lo que más me gusta de la app es que puedes conocer todo tipo de persona y hablas libremente a través de una pantalla, lo que te permite ser más abierto que en persona”, señala Alfredo.

Recomendaciones
Dejados atrás los prejuicios y ya con Tinder en el teléfono, aquí algunos consejos hechos por las personas que lo utilizan. Primero, ser directo/a y sincero/a con lo que se quiere; poner fotos verdaderas; y no confiar en las fotos que se ven. Segundo, entrar sin expectativas, pues uno puede conocer a alguien que valga la pena así como personas que no. Tercero, tener sumo cuidado y controlar todas las variables para nunca estar en peligro, desde acordar lugares públicos para los encuentros y avisar a amigos dónde y con quién se estará, hasta el uso de preservativos para las relaciones sexuales. Por último, Mauricio anota la recomendación que quizás sea la más importante: “elegir bien las fotos que publicarás, porque el primer filtro es cómo te ves. Si pones una foto que nada que ver, ¡swipe left!”.

*Los nombres han sido cambiados. Las edades no.

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